Tía Geminita y el Secreto del Cuarto Prohibido
Bonita vino a pasar unos días con Tía Geminita en Los Rosales, bajando por Avenida La Rambla justo antes de la soleada Calle Miranda. La tía era una señora educada pero muy distante, es que decían que ella jamás conoció varón ni sentimientos. Al recibirnos, nos soltó una advertencia que dejó un aire de misterio en el ambiente: —Pueden revisar todo lo que quieran, chicos, pero al cuarto prohibido no deberán entrar.
¡Por supuesto, apenas salió a caminar por la Plaza Tiuna nos escabullimos dentro! No había nada prohibido, solo nostalgia acumulada: revistas de moda, fotos amarillentas de los pioneros Warren McCulloch y Walter Pitts, libros de poesía y neurociencia cubiertos de polvo.
El estornudo de Bonita me sacó del letargo —¡Salud! —y entonces, algo extraño reclamó mi atención: la foto de un apuesto joven de bigotes con las iniciales "PDE" y una colección de vinilos, ¡así que la tía era mujer musical! Revisé los discos uno por uno: Beatles, los Stones, Hendrix... y de pronto, los primeros álbumes de Ricardo Ray y Bobby Cruz bajo el sello Alegre Records: On The Loose (1966), Jala Jala y Boogaloo (1967) y Jala Jala Boogaloo Volume II (1968), producidos todos por Pancho Cristal.
Bonita buscó en su celular: —¡Boogaloo! —exclamó —¡Fusión de ritmos afrocubanos y soul! — ¡El ritmo que Joe Cuba con La Lupe, Pete Rodríguez, Ray Barretto y Ricardo Ray hicieron mundial! Descubrí con asombro que Ricardo Ray, además de genio de Juilliard y ministro religioso, ¡es bajista como yo! Con razón me caía bien el "Embajador del Piano".
Mientras yo revisaba los vinilos, la dulce Bonita descifró el código de la foto —¡Cielo, mira ésto! —"PDE" no era un secreto cabalístico, eran las iniciales de Phidias Danilo Escalona, inolvidable "Bigotón", el locutor estrella de "La Hora de la Salsa, el Ritmo y el Bembé" que, tras su histórica entrevista con Ricardo Ray, acuñó el término "Salsa" para bautizar aquel excitante torbellino caribeño.
La Tía Geminita no solo ocultaba sus libros de neurociencia; ocultaba su vínculo con el hombre que le puso nombre al latido de Caracas, su ciudad. Con reverencia escuchamos el latin-soul de "Stop, Look and Listen", la virtuosa descarga instrumental de "More Richie" y el plato fuerte: "Las Caraqueñas" grabada en 1968, atrevido guaguancó, una oda a las pavitas de Caracas que engalanaban Los Rosales con su caminar tan guapetón ..
"Las Caraqueñas"
(1968) José Quintero
No sé que tienen las chicas lindas
Que de Caracas
Con su caminar tan guapetón
Que a todo el mundo arrebata
Cuando me miran al pasar
El cuerpo se me estremece
No puedo hablar, solo mirar
Pues mudo quedé
Y si las miro otra vez, me moriré ..
No sé que tienen las chicas lindas
Que de Caracas
Con su caminar tan guapetón
Que a todo el mundo arrebata
Cuando me miran al pasar
El cuerpo se me estremece
No puedo hablar, solo mirar
Pues mudo quedé
Y si las miro otra vez ..¡me moriré!
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Cuando vuelvo a Los Rosales a montones ya me salen
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Las pavitas de Caracas me tienen destornillao
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Tienen un caminao, luce como el melao — ¡Hey!
(Solo)
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Esa Jeva de Caracas me tiene un ojo gastao ..
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Cuando vuelvo a Los Rosales a montones ya me salen
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Tienen un caminao, luce como el melao — ¡Hey!
La agrupación de Ricardo era un pulido combo con Ricardo al piano, Bobby Cruz en la voz, finas trompetas y percusión, y además Russell "Skee" Farnswoth, el "Gringo", el formidable bajista preciso como cirujano que cambió el jazz por el Caribe; una orquesta realmente brillante que parecía atrapada en los viejos surcos gastados que la tía guardaba con tanto celo.
Y como curioso dato, anexo la versión del autor de "Las Caraqueñas" que descubrí en este disco tal vez poco conocido: ¡Esto Si Es Sabor! de José Quintero y Su Sexteto (1974).
José Quintero, conocido como "El Negro José", fue un contrabajista y compositor venezolano y patriarca de una famosa dinastía (Frank, Leo y Marysirée) y quien, aunque no quería que sus hijos fueran músicos, su casa era un hervidero de aprendizaje musical en una Caracas que aún vive en nuestra memoria.
¿Quieren saber el final del cuarto prohibido? Pues Bonita, con su calma de mujer de datos, encontró la respuesta: —Amor, respetemos el secreto de Tía Geminita; no sabemos si ella iba a verse con Phidias en la Plaza Tiuna, o recordar con nostalgia cuando ella misma, de joven, era como esa "Jeva" de Caracas que inspiró la canción. Ahora no es solo sinapsis y algoritmos de McCulloch y Pitts, ¡ella es adulta y nadie le quita lo bailao! ..
Dedicado al gran Russell "Skee" Farnswoth y por supuesto, a Warren McCulloch y Walter Pitts, quienes presentaron en 1943 el primer modelo de neuronas artificiales.

ameno como siempre...debo admitir que no conocia las canciones...gracias...espero algun dia lo recojas en un libro
ResponderEliminarUna de mis favoritas, excelente!
ResponderEliminarGracias por darme la oportunidad de conocer a Ricardo Ray—Nuyorican que ahora también descubro llamaban embajador del piano. Interesante historia y música agradable. BG.
ResponderEliminarInteresantes cambios en tu usuales narrativas!.Lograste un equilibrio entre la ficción misteriosa y la historia de la música caribeña con excelentes musicos.Te felicito, muy buena, espero sigas sorprendiéndome.
ResponderEliminarUn abrazo!
More Ritchie
ResponderEliminarAntes de todo!
ResponderEliminarEspero que todo bien contigo!
Siempre muy agradecido por tus interesantes blogs!
La música que oía en tu casa influyó mucho en mi educación musical. Saludos a tu hermano!
Siempre recordándote.
H.
Buenisimo Primo. Gracias por compartir. Besitos
ResponderEliminarjjajaja, buenisimo..., te botaste con esa excelente melodía de las Caraqueñas..., con esa tremenda imaginación, que indudablemente todo buen escritor de cualquier libro, blog entre otros escritos que debe tener un buen escritor,... pura musa... jajaja
ResponderEliminar¡Bravo, senda inserción! ¡Sorpresa, sorpresa! El talento de Richie Ray, como el de muchos otros genios, se manifestó adelantado a su entorno musical. Ya su sonido y virtuosismo al piano, que cristalizan a principios de los setenta con piezas como Sonido Bestial, se estaban cocinando a finales de los sesenta y lo demuestra con Ricardo Ray Volumen II y su repertorio que incluye nada menos y nada más que Las Caraqueñas, una oda a lo más representativo de la estética venezolana femenina. En cuanto a su autor, ¡sorpresa, sorpresa, un trovador del Arauca vibrador! Su versión en tradicional son cubano y guaguancó tristemente voló fuera del radar de la popularidad que sí alcanzó con Ricardo Ray y reavivó Guaco en su oportunidad. ¡Thumbs up al Sr. José Quintero y a Richie Ray por su trabajo en Las Caraqueñas y el blog se anotó un puntazo por la difusión de lo nuestro!
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