25 diciembre 2025

Ricardo Ray: Stop, Look and Listen, Las Caraqueñas, More Richie / José Quintero y Su Sexteto: Las Caraqueñas

  

  

 

ALEGRE RECORDS LPA 8630 (BP 2080)

  


Para aquellos que leyeron mi cuento anterior: un saludo con agradecimiento, ya saben quién es la Bonita. Y para quienes no, ¡aún están a tiempo de correr a buscarlo! 

Tía Geminita y el Secreto del Cuarto Prohibido

Bonita vino a pasar unos días con Tía Geminita en Los Rosales, bajando por Avenida La Rambla justo antes de la soleada Calle Miranda. La tía era una señora educada pero muy distante, es que decían que ella  jamás conoció varón ni sentimientos. Al recibirnos, nos soltó una advertencia que dejó un aire de misterio en el ambiente: —Pueden revisar todo lo que quieran, chicos, pero al cuarto prohibido no deberán entrar.

¡Por supuesto, apenas salió a caminar por la Plaza Tiuna nos escabullimos dentro! No había nada prohibido, solo nostalgia acumulada: revistas de moda, fotos amarillentas de los pioneros Warren McCulloch y Walter Pitts, libros de poesía y neurociencia cubiertos de polvo.

El estornudo de Bonita me sacó del letargo —¡Salud! —y entonces, algo extraño reclamó mi atención: la foto de un apuesto joven de bigotes con las iniciales "PDE" y una colección de vinilos, ¡así que la tía era mujer musical! Revisé los discos uno por uno: Beatles, los Stones, Hendrix... y de pronto, los primeros álbumes de Ricardo Ray y Bobby Cruz bajo el sello Alegre Records: On The Loose (1966), Jala Jala y Boogaloo (1967) y Jala Jala Boogaloo Volume II (1968), producidos todos por Pancho Cristal.

Bonita buscó en su celular: —¡Boogaloo! —exclamó —¡Fusión de ritmos afrocubanos y soul! — ¡El ritmo que Joe Cuba con La Lupe, Pete Rodríguez, Ray Barretto y Ricardo Ray hicieron mundial! Descubrí con asombro que Ricardo Ray, además de genio de Juilliard y ministro religioso, ¡es bajista como yo! Con razón me caía bien el "Embajador del Piano".

Mientras yo revisaba los vinilos, la dulce Bonita descifró el código de la foto —¡Cielo, mira ésto! —"PDE" no era un secreto cabalístico, eran las iniciales de Phidias Danilo Escalona, inolvidable "Bigotón", el locutor estrella de "La Hora de la Salsa, el Ritmo y el Bembé" que, tras su histórica entrevista con Ricardo Ray, acuñó el término "Salsa" para bautizar aquel excitante torbellino caribeño.

La Tía Geminita no solo ocultaba sus libros de neurociencia; ocultaba su vínculo con el hombre que le puso nombre al latido de Caracas, su ciudad. Con reverencia escuchamos el latin-soul de "Stop, Look and Listen", la virtuosa descarga instrumental de "More Richie" y el plato fuerte: "Las Caraqueñas" grabada en 1968, atrevido guaguancó, una oda a las pavitas de Caracas que engalanaban Los Rosales con su caminar tan guapetón ..

"Las Caraqueñas"
(1968) José Quintero 

No sé que tienen las chicas lindas
Que de Caracas
Con su caminar tan guapetón
Que a todo el mundo arrebata
Cuando me miran al pasar
El cuerpo se me estremece
No puedo hablar, solo mirar
Pues mudo quedé
Y si las miro otra vez, me moriré ..

No sé que tienen las chicas lindas
Que de Caracas
Con su caminar tan guapetón
Que a todo el mundo arrebata
Cuando me miran al pasar
El cuerpo se me estremece
No puedo hablar, solo mirar
Pues mudo quedé
Y si las miro otra vez ..¡me moriré! 

¡Cómo caminan las caraqueñas!
Cuando vuelvo a Los Rosales a montones ya me salen
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Las pavitas de Caracas me tienen destornillao
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Tienen un caminao, luce como el melao — ¡Hey!

(Solo)

¡Cómo caminan las caraqueñas!
Esa Jeva de Caracas me tiene un ojo gastao ..
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Cuando vuelvo a Los Rosales a montones ya me salen
¡Cómo caminan las caraqueñas!
Tienen un caminao, luce como el melao — ¡Hey!

La agrupación de Ricardo era un pulido combo con Ricardo al piano, Bobby Cruz en la voz, finas trompetas y percusión, y además Russell "Skee" Farnswoth, el "Gringo", el formidable bajista preciso como cirujano que cambió el jazz por el Caribe; una orquesta realmente brillante que parecía atrapada en los viejos surcos gastados que la tía guardaba con tanto celo.

Y como curioso dato, anexo la versión del autor de "Las Caraqueñas" que descubrí en este disco tal vez poco conocido: ¡Esto Si Es Sabor! de José Quintero y Su Sexteto (1974).

José Quintero, conocido como "El Negro José",  fue un contrabajista y compositor venezolano y patriarca de una famosa dinastía (Frank, Leo y Marysirée) y quien, aunque no quería que sus hijos fueran músicos, su casa era un hervidero de aprendizaje musical en una Caracas que aún vive en nuestra memoria.

¿Quieren saber el final del cuarto prohibido? Pues Bonita, con su calma de mujer de datos, encontró la respuesta: —Amor, respetemos el secreto de Tía Geminita; no sabemos si ella iba a verse con Phidias en la Plaza Tiuna, o recordar con nostalgia cuando ella misma, de joven, era como esa "Jeva" de Caracas que inspiró la canción. Ahora no es solo sinapsis y algoritmos de McCulloch y Pitts, ¡ella es adulta y nadie le quita lo bailao! ..

Dedicado al gran Russell "Skee" Farnswoth y por supuesto, a Warren McCulloch y Walter Pitts, quienes presentaron en 1943 el primer modelo de neuronas artificiales.

 

08 noviembre 2025

The Bee Gees : To Love Somebody, Close Another Door


POLYDOR 510 111 


El Cuento del Café Caliente y la Chica de Datos

En aquellos días un famoso medio global decidió inundar el mundo con mis relatos de castillos encantados, dragones, héroes, fantasía y realidad. Y yo, el Contador de Cuentos, acepté el reto. Ésta es la historia de lo sucedido.

Me asignaron una oficina amplia, repleta de libros, con una impresionante vista de la Gran Montaña, es la reina de esta ciudad. En esa misma empresa trabajaban muchas personas, todas muy ocupadas. Y había entre ellas una joven que siempre pasaba despercibida. Era mi asistente, distante pero eficiente, casi invisible, siempre vestida de gris. Solo se encargaba de llevar y traer datos, documentos, y organizar el caos de mi escritorio.

Mis cuentos fueron publicados, el mundo entero los celebró; pero mi corazón lleno de cicatrices de amores perdidos, y cansado de tanto buscar, no encontraba su verdadero amor. Desde mi solitaria pantalla, borradores y tinta, nacían historias sin alma. Mis personajes anhelaban vida propia, romance y sentimientos .. ¡pero yo no podía dárselos! Necesitaba una heroína que, en mi fantasía, pudiera ofrecer un rayo de esperanza e iluminar mi perenne soledad.

Una tarde cuando intentaba escribir otra historia sentí el aroma a café recién colado. Mi asistente había preparado una jarra de café arábico, humeante y fragante, es el mejor que jamás hubieran ustedes saboreado.

— ¿Me invita a una taza de ese delicioso café? —le pregunté. —Claro, señor Contador de Cuentos —ella respondió.

La joven trajo el café. No me dí cuenta de su nerviosismo porque para mí ella seguía siendo invisible, siempre vestida de gris. Pero en ese momento el sonido de mi voz, que nunca antes había sido tan personal con ella, rompió el frío muro de su profesionalismo. Su corazón latía con tanta fuerza que la taza temblaba en sus manos, y entonces algo inesperado ocurrió: ¡Derramó el café caliente sobre mi escritorio! El borrador arruinado, y mi heroína, empapada. El papel y el trabajo, simplemente perdidos.

— Oh, señor Contador de Cuentos, que torpe he sido. Permítame limpiarlo todo — exclamó con las mejillas sonrojadas.

Nada dije pero estaba muy molesto, ella había arruinado a la nueva heroína que buscaba en mi corazón.

— No se preocupe señorita, déjelo todo así — le respondí.

Pero ella insistió. Aún sonrojada, se acercó a mí, y se inclinó sobre el escritorio intentando limpiar su desastre. Y en ese instante sucedió algo extraño: a través de nerviosismo pude sentir su alma, sus ojos brillaban como nunca antes. Entonces noté su gran belleza. No era invisible, ¡ella era realmente hermosa!

Le pregunté su nombre. "Soy la Chica de Datos, o quizás su Bonita, si usted así lo prefiere", dijo sonriendo. Y al instante supe que no necesitaba buscar una heroína fantástica para mis cuentos, la verdadera heroína estaba parada justo frente a mí.

— Preciosa señorita, ¿aceptaría usted ser la única heroína de mis cuentos? —le pregunté.

— Seré su heroína, si así lo desea, y le seguiré en su camino a donde usted quiera llegar —respondió sin dudar porque para ser realmente hermosas, las mujeres primero deben saber amar.

¡Y como por arte de magia mi alma se unió a la suya! Mi corazón ya no estaba solo, había encontrado su verdadero amor.

Al amanecer del siguiente día, sintiendo de nuevo su sonrisa, la luz del sol llenó de alegría mi vida, y por primera vez escuché realmente el murmullo de las aves en la Gran Montaña. Ella preparaba otro delicioso café, y ambos supimos que estábamos a punto de escribir una historia maravillosa, quizás la más bella historia de amor jamás contada.

Así, la Chica de Datos, la que antes era invisible, se convirtió en mi heroína, la flor que mi corazón anhelaba tanto. Con ella a mi lado, cada cuento que escribo cobra nuevo sentido; cada palabra brilla con la radiante luz que su amor incondicional me ha regalado. La melodía que selló esta gran verdad, la única que puede expresar mi amor por ella, no es otra sino aquella que conocí cuando niño, pero que aún no entendía: ¡"To Love Somebody" (Amar a Alguien) de los Bee Gees! A ella dedico esta melodía de amor que refleja mis sentimientos de amor profundo, sincero y varonil. 

"To Love Somebody" es la perfecta y romántica balada que nació del rock y del soul de una londinense época pasada que vibraba con la exacta energía del amor que hoy siento por mi heroína.

"Amar a Alguien"
(1967) Barry y Robin Gibb

Existe una luz,
una especial clase de luz
que nunca me iluminó
Quiero que mi vida sea
vivir contigo,
estar contigo

Existe la manera
todos lo dicen,
de hacer una y cada una pequeña cosa
¿Pero eso qué significa a mí
si yo no te tengo, 
si no te tengo?

Tú no sabes lo que es
Nena, tú no sabes lo que es
Tú no sabes lo que es

Amar a alguien
Amar a alguien
de la manera como yo te amo

En mi cerebro
veo tu rostro de nuevo
Conozco mi marco de mente
No tienes que ser tan ciego
y yo estoy ciego, tanto tanto tanto muy ciego

Porque yo soy un hombre
¿No puedes ver lo que soy?
Vivo y dejo respirar por tí
¿Pero eso que significa a mí
si yo no te tengo,
si no te tengo?

Tú no sabes lo que es
Nena, tú no sabes lo que es
Tú no sabes lo que es

Amar a alguien
Amar a alguien
de la manera como yo te amo

Ah, tú no sabes lo que es
Nena, no sabes tú lo que es

Amar a alguien
Amar a alguien
de la manera como yo te amo

No no no, tú no sabes lo que es
Tú no sabes cómo es eso

"To Love Somebody" escrita por Barry y Robin Gibb, y producida por Robert Stigwood, fue el segundo sencillo que los Bee Gees lanzaron de su álbum debut internacional, titulado Bee Gees' 1st, publicado en 1967. Su lado B fue "Close Another Door". La canción es considerada como una de las baladas significativas de su tiempo gracias a la emblemática voz de Barry Gibb, las exquisitas armonías vocales de Robin, el sólido bajo de Maurice y los magníficos arreglos musicales a cargo de Bill Shepherd. "To Love Somebody" forma parte de la lista "100 Mejores Canciones de los Sesenta" de la prestigiosa revista NME, y en 1980 se reeditó con "How Can You Mend A Broken Heart" como lado B.

Como bajista, quisiera rendir un homenaje al gran Maurice Ernest Gibb (1949-2003), tercer hermano de ese amado grupo. Su bajo fue el corazón de esta obra maestra musical. 

Y tú, querido lector, ¿recuerdas qué momento romántico te llevó a encontrar tu alma gemela? ¿Te atreves a recordar?


23 septiembre 2025

Fleetwood Mac : Dreams, Songbird

                   

   
WARNER K 56344     
 
 
El Cuento del Puente sobre el Charles River y el Pájaro Cantor.

Todo comenzó en Boston, invierno de 1977, en un olvidado lugar llamado Al Capone's Pizza & Subs, al otro lado de Commonwealth Avenue, muy cerca de Beacon Street, y cuando el álbum Rumours de Fleetwood Mac arrasaba en las listas del mundo entero. Y yo, un Contador de Cuentos recién llegado a la ciudad, vivía en Kenmore Square, y me había refugiado en Al Capone's para ahogar mi soledad con el bullicio de rostros alegres, despreocupados, porque una terrible noticia había roto mi corazón: la mujer que amaba se había ido con otro, ella se había retirado de mi escena.

De pronto, alguien deslizó una moneda en una rocola: la voz de Stevie Nicks en "Dreams" irrumpió en el silencio de mi dolor. Lleno de desesperación, quise llamarla. Encontré una caseta telefónica en la helada calle y con mi último "dime" (moneda de diez centavos), marqué lo que creí era el número de mi amada. Pero equivocado sin saberlo. Y en vez de escuchar esa voz dura que se alejaba, respondió una voz suave y serena:

—Número equivocado, señor, lo lamento mucho.

Entonces, supe que no podía dejarla ir esa voz. ¡Me había atrapado!.

—Señorita, por favor, espere, no cuelgue —le rogué— ¡Que voz tan adorable tiene, debo conocerla!

Una risita dulce, casi como el tintineo de una campanilla, se escapó de ella.

—Señor, eso es algo que no se escucha todos los días en Boston, y menos de un desconocido con número equivocado. ¿Está usted seguro que no es el frío lo que le hace tan atrevido? —respondió, con un tono que combinaba curiosidad y un sutil toque de diversión femenina. 

Sin pensarlo mas, me atreví a todo:

—Señorita. La dueña de esa bella voz me haría feliz si me permitiese admirar su rostro. 

La hermosa voz titubeó, pero el sentimiento que brotó de mi corazón fue tan sincero que ella aceptó, sintió que nada malo podía pasarle. Y así, acordamos encontrarnos la noche siguiente en el Longfellow Bridge sobre el Charles River, con la ciudad de Boston reflejándose en sus aguas, creando el perfecto paisaje con sus luces y magia.

Temblando de emoción llegué a nuestra cita. El viejo puente se erguía imponente sobre el Charles River, y allí me esperaba una figura: ¡era ella, la misteriosa mujer del teléfono, envuelta en un abrigo oscuro! Conforme me acercaba, mi corazón latió mas fuerte que nunca, y mi temblor se calmó al ver su rostro iluminado por la tenue luz de las farolas y la sonrisa reflejada en sus ojos.

—Señorita... —dije, sintiendo que mi voz se quebraba.

—Aquí estoy —respondió, y la melodía de su voz angelical, esa misma que me había cautivado, sonó aún mas dulce en el frío aire de la noche.

Cuando nuestros ojos se encontraron en ese puente, y vi su rostro sonreír, el dolor por la otra mujer se desvaneció. En lugar de tristeza, sentí que la esperanza renacía. Y en ese instante, en medio de aquella noche en Boston, me di cuenta que la dueña de esa voz era el epílogo para mi historia pasada, el adiós a la otra, y tal vez, el inicio del siguiente capítulo de mi vida.

Así, en la inmensidad de esa helada noche de invierno, con el Longfellow Bridge iluminado por las luces de Boston, este Contador de Cuentos no solo encontró a la dueña de una voz, sino que encontró a su alma gemela.

Tiempo después, para sellar nuestra promesa de amor, regresamos al Longfellow Bridge. Pero esta vez ella escogió otra canción de Rumours, una que me hizo suspirar, porque deben saber que todo Contador de Cuentos necesita de un alma pura que cante esta canción solo para él: "Songbird" (Pájaro Cantor) de Fleetwood Mac.  

"Pájaro Cantor"
(1977) Christine McVie 

Para tí, no habrá mas llanto
Para tí, el sol brillará
Y siento que cuando estoy contigo
Todo está bien, sé que está bien

A tí, te daré el mundo
A tí, nunca seré fría
Porque siento que cuando estoy contigo
Todo está bien, sé que está bien

Y los pájaros cantores están cantando
Como si supieran la partitura
Y te amo, te amo, te amo
Como nunca antes

Y te deseo todo el amor del mundo
Pero sobre todo, te lo deseo de mi misma
Y los pájaros cantores siguen cantando
Como si supieran la partitura

Y te amo, te amo, te amo
Como nunca antes

Y así, este Contador de Cuentos entendió, en medio del frío invierno de Boston, que la mejor historia no era la que él contaba, sino la que vivía. Y su nueva vida, iluminada por su Pájaro Cantor, se había convertido en la historia de amor mas hermosa del mundo. 

Detrás de este cuento se esconde la historia de un álbum que se hizo leyenda. Producido por Fleetwood Mac junto a Ken Caillat y Richard Dashut, grabado en Record Plant de Sausalito, California, y publicado por el sello Warner Bros., Rumours fue certificado platino pocos meses después de su lanzamiento y las publicaciones comerciales de mayor prestigio lo aclamaron como "Album del Año 1977".

"Dreams" fue escrita por Stevie Nicks cuando finalizaba su relación amorosa con el guitarrista de la banda, Lindsey Buckingham, y contaba con Christine McVie en los coros, piano eléctrico, teclados y vibráfono, John McVie en el bajo, Lindsey Buckingham en los coros y guitarras, Mick Fleetwood en la batería y congas, y Stevie Nicks como voz principal.

También de Rumours, "Songbird" fue escrita por Christine McVie. Lanzada ese mismo año como lado B del sencillo "Dreams", fue grabada en el Zellerbach Auditorium de la Universidad de California, Berkeley, con Christine en el piano, vocales, y Lindsey Buckingham en la guitarra acústica.

Rumours es un clásico perdurable. Verdadera joya que ha trascendido a su época, fascina a nuevas generaciones de oyentes. Todavía es objeto de análisis, honores en el mundo entero y nuevas reediciones. Su icónica portada muestra a Mick Fleetwood con su pié sobre un banquillo, y a Stevie Nicks usando su disfraz escénico de hechicera galesa. Las fotografías estuvieron a cargo de Herbert Worthington. 

Dedicado a Christine McVie (1943-2022)